Revista Multitemática Virtual
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20 sept 2011

¿Catalanes = Polacos?


La palabra "polacos" aplicada a los naturales de Cataluña es, efectivamente, sumamente despectiva. La mayoría de la gente cree que se trata simplemente de aludir al hecho de que en Cataluña se habla una lengua diferente de la que es oficial en toda España. Sin embargo, parece ser que el origen de esta expresión se remonta a un hecho concreto.
El uso de este adjetivo surgió a partir de la guerra civil española en los ambientes castrenses. Hacia los años 70 se popularizó entre la población y en los años 90 ha estado tristemente de actualidad. Según una de las explicaciones más verosímiles su origen estaría (al parecer) en el paralelismo entre dos hechos históricos casi simultáneos: la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas a principios de 1939 (durante la guerra civil española) y la invasión de Polonia por los nazis en septiembre de 1939. Si esta explicación es cierta, quien conozca la actuación de los nazis en Polonia durante la II
guerra mundial podrá comprender fácilmente el profundo sentido despectivo que encierra la expresión "polacos" aplicada a los catalanes. Sería muy deseable que fuera desterrada definitivamente de nuestro vocabulario cotidiano.

16 jun 2011

Propiedad privada

La mitología, entre otras cosas, es un conocimiento importante para conocer y comprender los personajes e historias que nos cuentan los clásicos en sus libros y que corresponden a hechos que nos toca vivir, pese a la distancia de siglos que nos separan de lo que tomamos como leyendas del pasado. Y, sin embargo, muchos episodios que nos relata la mitología, todavía, hoy, pueden servirnos de enseñanzas en nuestros comportamientos.

Esta introducción nos sirve para presentar al dios romano Término.
Este dios, para los romanos, era el guardián de las propiedades, el protector de los límites y el vengador de las usurpaciones.
Durante el reinado de Saturno, los campos carecían de confines, todo era una posesión común y a eso se debía el que los romanos no tuvieran el sentido de propiedad; ellos, no establecían diferencias entre lo mío y lo tuyo, como nos ocurre a nosotros. Pero se produjo un cambio al aparecer la ambición, la codicia y la usurpación, que acarrearon querellas y procesos.

Entonces, Ceres, la diosa legisladora, estableció reglas ordenando que los campos fueran separados por quienes los cultivaban y la separación consistía en hileras de árboles, piedras o cualquiera señal que indicara un límite. La preferida fue un mojón y nació la costumbre de venerarlo como un dios y le dieron el nombre de Término y le asignaron un día de fiesta, que fue la fiesta terminal. Los propietarios de tierras contiguas acudían junto al Mojón que delimitaba sus tierras, depositaban guirnaldas, lo rociaban con aceite, inmolaban corderos y lechones, y se los comían las familias reunidas.

Un hecho milagroso ocurrió para dar nacimiento al dios Término.
Tarquino, el Soberbio, quiso levantar sobre el Capitolio un templo a Júpiter y fue necesario cambiar de ubicación las estatuas, los edículos y los pedestales. Todos los dioses abandonaron sin resistirse el lugar que habían ocupado hasta entonces, solo opuso resistencia el dios Término y no fue posible moverlo de su lugar, de modo, que debió quedar emplazado en el centro del nuevo templo.

Esta fábula fue divulgada entre la gente del pueblo para demostrar que los límites de los campos son sagrados y que el usurpador que tuviese la audacia de cambiarlos debía ser entregado a las Furias.
Las Furias de hoy son las leyes que rigen la Propiedad Privada.

10 feb 2011

Socialista

El adjetivo socialista empezó a emplearse en Gran Bretaña y en Francia, en 1825. Se aplicó a la doctrina divulgada por algunos pensadores y escritores, que buscaban una completa transformación de las bases económicas y morales de la sociedad en la organización del trabajo y la producción. Socialistas eran llamados en Gran Bretaña los seguidores de Robert Owen y lo mismo ocurría en Francia con los partidarios de Claude Henry Rouvroy, conde de Saint-Simon. Pero solo en 1841, el grupo de Owen aceptó, oficialmente, defi-nirse como socialistas; atacaban el sistema comercial de competencia y predicaban un nuevo estilo de un control colectivo. Más tarde, Marx y Engels calificaron las ideas de Owen y Saint-Simon como utopías socialistas.

Entre quienes actuaron en la Revolución Francesa, se calificó de socialista a Jacques Brissot, jefe de los girondinos; pero, por sobre todo, se cita como la figura del socialismo moderno a Francois Babeuf, jefe de la Sociedad Igualdad, que fracasó en su intento de derribar el Directorio, en el año 1796. Babeuf quería socializar la tierra y la industria - decía - para así completar los postulados de la Revolución Francesa; además, deseaba establecer un gobierno revolucionario dictatorial.

Saint-Simon fue el primero en asignar y comprender la importancia del rol social de la economía, pero predicaba que ésta debía estar organizada, porque pensaba que los negocios modernos constituían la llave para los cambios sociales. Protestó violentamente contra el sistema imperante, que permitía la explotación del trabajador, pero aconsejaba que los cambios debían y podían hacerse en paz, sin revueltas. Mientras, en Gran Bretaña, se formó la Sociedad Filantrópica Spenciana, en 1816, con los seguidores de Thomas Spence (1750/1814). Predicaba la sociedad colectiva de la tierra, pero manejada por las comunas locales, que debían federarse solo para su administración.

Thomas Paine (1737/1809) no era socialista, sino un reformador social. Aportó su doctrina sobre la propiedad de la tierra y anticipó muchas de las iniciativas que, en nuestra sociedad moderna, constituyen los Derechos del Hombre.

El aristócrata francés Saint-Simon, decía que las nuevas fuerzas sociales creadas por la revolución política y los avances científicos, imperati-vamente, obligaban a una organización social planificada y controlada para el beneficio general. Sostenía que esto podría lograrse - no por conflictos entre empleadores y trabajadores-, sino basándose en la propiedad de los medios productivos, cuya dirección debían asumirla técnicos científicos y hombres de negocios expertos. El Estado estaba obligado a proporcionar trabajo a todos. El conde denunciaba enérgicamente lo nocivo del sistema económico de Francia, que permitía la explotación de los trabajadores, anticipando en cierta forma las ideas que, en el siglo XIX, sostendría Karl Marx, de modo más profundo. Saint-Simon creía en una asociación universal, que garantizaría la paz, hermanando la Iglesia a sus ideas, con una religión no teológica para una nueva era del mundo.Tales ideas están en su libro Nuevo Cristianismo.

Charles Fourier proponía una forma de cooperativismo, con unidades de 1.000 a 1.500 personas, como módulos esenciales de la organización social, en la que los trabajadores, a la vez que eran miembros de una colectividad que com- partían, debían vivir reunidos en un solo gran edificio. Fourier fue contemporáneo del conde Saint-Simon.

27 ene 2011

Ciudades diferentes

Hoy los ciudadanos se quejan de sus ciudades. En verdad, aplicando los valores actuales de nuestra forma de vida, muchas ciudades son incómodas, son sucias y son ruidosas. Por eso, no está demás saber cómo eran las ciudades en las que vivían los habitantes de la Edad Media. En primer lugar, debe mencionarse el hecho de que las calles eran estrechas y, por cierto, estaban mal pavimentadas. En invierno se cubrían de un barro espeso en el que había que hundirse, así fuera en el centro o en los aledaños de la villa. Y, en verano, también eran insoportables, porque el polvo cegaba la vista y dificultaba la respiración.

Ningún ciudadano se interesaba en practicar unas mínimas normas de salubridad. Las dueñas de casa, arrojaban la basura y restos de alimentos en los mismos portales y no tenían reparo alguno en tirar hasta animales muertos en las puertas de sus casas.¡Y no había basureros! En la noches sin luna, era un riesgo caminar por las calles que, por cierto, no estaban alumbradas. Y para dar cierta tranquilidad a los ciudadanos estaba estrictamente prohibido cargar armas y, menos aún, que se efectuaran duelos. El escarmiento era ejemplar, al culpable le aplicaban un castigo verdaderamente feroz e inaudito: le cortaban las manos.

A esta acción la llamaban la paz de la ciudad.

6 ene 2011

Anuncio milenario

El primer anuncio escrito que se conoce hasta la fecha de hoy, tiene lugar aproximadanete en el 3000 A.C.

Se trata de un cartel aparecido en las ruinas de la ciudad egipcia de Tebas, en el que se ofrece una recompensa por el valor de una moneda de oro a quien capture y devuelva a su amo un esclavo huido llamado Shem.

4 ene 2011

La Guillotina

Una de las más famosas herramientas de ejecución tiene ese nombre a raiz de Joseph-Ignace Guillotin, quien promovió su uso en Francia para evitar sufrmiento inútil a los condenados. Guillotin no fué el creador de esta máquina, tan solo era un médico diputado de los Estados Generales que propuso este nuevo método en asambelas. La guillotina, antes conocida como "mannaia" ya era en Escocia y Alemania, entre otros lugares.


Esta máquina consiste en una cuchilla de acero con un plomo en su parte superior, de unos 60 Kg, que baja a gran velocidad por unas guías hasta realizar un corte rápido que secciona la cabeza. Según ciertos informes algunas veces la cabeza podía seguir consciente durante 30 segundos, ya separada del cuerpo.


La primera víctima de este atroz sistema fué Pelletier, en 1792, y la última fué Hamida Djandoubi, en 1977.

Finalmente este método fué abolido en 1981.